Un ciclo que pasa sin avisar, y por delante otro que viene sin tardanza.
Hoy me detengo a pensar que el tiempo no tiene amigos, pero nos regala cientos, con su inevitable visita a nuestras vidas. Estoy por terminar mi primer ciclo en esta universidad, quizás molesto, quizás contento; me adelanto a mencionar en mi interior una nostalgia prematura a su llegada, que hace estremecer mis entrañas como a una centrífuga.
Nos vamos para volver...
martes, 24 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario